La mala Jugada de Julio Machado

Un momento de locura le costó demasiado al pitcher: llevará para siempre sobre su conciencia el peso de una muerte y perdió su carrera en las Grandes Ligas.
El reciente caso del grandeliga venezolano William Pérez, quien accidentalmente mató de un disparo en el pecho a su amigo y coach Carlos Quintero, puso de nuevo el dedo sobre la llaga de la mala relación de algunos peloteros con las armas, como bien lo atestiguan las historias de Ugueth Urbina y Julio Machado, el Iguanaman.
El pasado 7 de febrero Pérez mató a Quintero luego de una práctica de bateo en la que ambos participaban, cuando le entregó un arma de fuego y esta se disparó. El incidente le costó al pelotero su contrato con los Cachorros de Chicago y podría ser condenado a 8 años de cárcel por homicidio culposo, pero saldría barato comparado con Urbina y Machado. Ugueth Urbina vio llegar el fin prematuro de su carrera en las mayores, cuando fue sentenciado a 14 años y cuatro meses de cárcel, al ser hallado culpable de homicidio calificado en grado de frustración y de agavillamiento.
Urbina, un veterano de once años en el béisbol de Grandes Ligas, era conocido por su mal carácter, el cual tuvo su peor faz el 16 de octubre de 2005, cuando junto a algunos amigos atacó a obreros de su finca al encontrarlos realizando una parrillada en la piscina.
El as del relevo y sus acompañantes atacaron a los trabajadores con machetes y los rociaron con gasolina para prenderles fuego. Cuatro de los trabajadores sufrieron heridas por arma blanca y otro presentó quemaduras graves en la espalda y brazo derecho.
Urbina pagó 8 años de cárcel en El Rodeo y en diciembre de 2012 fue puesto en libertad y hoy mantiene una publicitada relación con la actriz Daniella Navarro, con quien tuvo una hija.
Pero el caso más emblemático sin duda es el de Julio Machado, el pitcher cerrador que por una mala decisión tiró por la borda el enorme futuro que tenía como apagafuegos en el mejor béisbol del mundo y tuvo que cambiar los estadios por la celdas de la cárcel de Sabaneta.
Machado lo tenía todo: fama, fortuna y un porvenir lleno de billetes verdes, pero esa fatídica noche en Barquisimeto dio muerte accidentalmente a la joven Edicta Vásquez y cambió su vida para siempre.

Iguanaman

Julio Segundo Machado Rondón nació en San Carlos del Zulia, el primero de diciembre de 1965, pero pronto la familia se trasladó a La Cañada de Urdaneta, donde dio sus primeros pasos beisbolísticos de la mano de una de sus tías, María Elena, quien lo llevaba a los campos de juego donde empezó a destacarse hasta que Noé Maduro lo firmó para el profesional en 1984 en simultáneo para los Filis de Filadelfia y las Águilas del Zulia.
Debutó con el equipo zuliano en la campaña 1984-1985 y luego de peregrinar por varias organizaciones de Grandes Ligas llegó a las mayores con los Mets de Nueva York el 7 de septiembre de 1989, convirtiéndose en el criollo 55 en jugar en el llamado mejor béisbol del mundo.
Su carácter agresivo en el montículo y el hecho de que confesara su afición por la carne de iguana le ganaron fama entre las fanaticadas de los Mets y los Cerveceros -equipo al que llegó luego de un cambio múltiple en 1990- cuyos medios deportivos se referían a él como Iguanaman o El Hombre Iguana.
El universo entero parecía sonreírle a Machado, estaba a las puertas de convertirse en el as del relevo de los lupulosos y las Águilas se encaminaban a su tercer título en la pelota local. Nada podía salir mal, pero salió.
En octubre de 1991, su llegada al aeropuerto de La Chinita en Maracaibo fue la apoteosis, parecía que hubiese aterrizado una súper estrella del rock, pero era él, Julio Machado, enfundado en un sobretodo morado, escena que describió el periodista Arnoldo Morales en una semblanza sobre el ex pelotero que realizó para el diario El Universal en 2005: “El relevista sensación de esa campaña para los Cerveceros de Milwaukee aterrizaba con una indumentaria que bajo el nada benévolo clima de la capital zuliana solo hacía juego con su impulsivo carácter y esa excéntrica personalidad que lo ayudó a ganar y salvar bastantes juegos tanto en Venezuela como en Estados Unidos”.
A los 25 años se perfilaba como una súper estrella y casi de inmediato se incorporó a las Águilas del Zulia, para servir de cerrador del estelar Wilson Álvarez.

Esa noche en Barquisimeto

El 8 de diciembre de 1991 llegó el punto de inflexión en la vida de Machado cuando luego del juego contra Cardenales de Lara en Barquisimeto decidió salir a festejar con unos amigos y se embarcó en su camioneta.
En el transcurso de esa madrugada tuvo un confuso impasse con los ocupantes de otro vehículo y Machado no solo era rápido para lanzar, también lo era para sacar un arma y disparó contra el vehículo en el que viajaban las personas con las que había discutido.
Uno de los disparos mató a Edicta Vásquez, una joven de 23 años que ni siquiera había participado en la discusión.
Posteriormente, la defensa de Machado usó varios argumentos para tratar de salvar al pitcher: que si había actuado en defensa propia, que temía que lo asaltaran, que creyó que le iban a robar la camioneta, pero al final no hubo atenuante y Machado fue recluido en la cárcel de Barquisimeto.
En la semblanza escrita por Morales, Machado expresa su arrepentimiento y reconoce que por esos días su vida era otra: “Yo era una persona que pensaba de otra manera, me gustaban algunos hobbies como la colección de armas, y después de ese problema salí de todas ellas, busqué otros entretenimientos como la pesca, etc., cambié de personalidad, de repente comencé a tratar mejor a la gente y muchas cosas más”.

Condena y adiós al béisbol

Al conocer de su detención los Cerveceros hicieron intentos por conocer el estatus legal del pelotero y saber si sería liberado, pero este fue condenado a 12 años de presidio, lo que significó el punto final de su carrera en Grandes Ligas, no así del béisbol, pues en la cárcel nacional de Sabaneta asumió la organización de campeonatos deportivos.
Por su buen comportamiento fue liberado antes de cumplir su pena y se incorporó a las Águilas del Zulia como coach de pitcheo, hasta el 2006 cuando fue dejado en libertad.
En los últimos tiempos se ha dedicado a compartir sus conocimientos con equipos de béisbol amateur y softbol, entre ellos el de la Alcaldía Bolivariana de Cabimas.
En el trabajo periodístico de Morales, Machado habla de como le dio vuelta a la página: “Yo le digo a la juventud de ahora, principalmente en este deporte lo que hay es que tener personalidad con la gente, con los fanáticos, con los periodistas, hay que ser una persona humilde, tratar a todo el mundo por igual, creo que eso es importante en el béisbol y en todos los deportes”.

Julio Segundo Machado Rondón nació en San Carlos del Zulia 
Creditos: Robinson D. Lizano Briceño

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